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ACCESIBILIDAD EDILICIA, SINÓNIMO DE UNA EXPERIENCIA CONFORTABLE.

“Tranquilidad es lo que siento cuando concurro a un lugar y sé, de ante mano, que es accesible para personas con movilidad reducida”, cuenta Analía Barone, integrante de Acceso Ya y usuaria de silla de ruedas, acerca de la sensación que experimenta – lamentablemente, no muy seguido- las pocas veces que asiste a un espacio, cuyas instalaciones están adaptadas a sus necesidades. Justamente, esa tranquilidad fue la que sintió al asistir a los diferentes Parques Olímpicos en los que, entre el 06 y 18 de octubre, se desarrollaron los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018.

 

Al hablar de los niveles de accesibilidad en distintos lugares de esparcimiento y creación, hace una semana, en este mismo espacio, señalamos que para planificar y diseñar recintos deportivos acordes a los requerimientos de los espectadores con movilidad reducida era necesario, previamente al inicio de la edificación, considerarlos como uno de los posibles públicos asistentes a los eventos que allí se realicen. Exactamente eso fue lo que sucedió con los complejos en los que se llevó a cabo la competencia multideportiva más grande del mundo para jóvenes atletas de alto rendimiento.

 

Los cinco parques –Parque Olímpico de la Juventud, Parque Tecnópolis, Parque Verde y Parque Urbano-, y sus sedes complementarias -Paseo de la Costa, Club Atlético San Isidro (Sede La Boya), Club Náutico San Isidro y Hurlingham Clubfueron pensados para garantizar el acceso, permanencia y circulación de personas con movilidad reducida, de manera autónoma, cómoda y segura. Por eso, al menos uno de los accesos a cada complejo, contaba con una rampa en la entrada. Asimismo, una vez adentro, una adecuada señalética indicaba la ubicación de los sanitarios adaptados y la puerta de acceso prioritario a cada uno de los estadios, que contemplaba a las personas usuarias de silla de ruedas, a las mujeres embarazadas, a los hombres y mujeres con niños pequeños y a las personas mayores, así como también el servicio de silla de ruedas –al que se accedía de forma gratuita con solo presentar el DNI-.

 

También la ubicación del público con movilidad reducida fue pensada de tal manera que pudiese disfrutar de la contienda deportiva sin que nada ni nadie pudiese interferirle la visual. Los espacios reservados estaban ubicados delante de las tribunas, justo antes del ingreso a las gradas. El espacio disponible permitía el acceeso de aproximadamente 40 personas: 20 usuarias de silla de ruedas y 20 acompañantes, debido a que cada espacio destinado a una silla de ruedas a lado tenía una silla para el acompañante.

 

“Cuando uno acompaña a una persona con movilidad reducida a una salida de diversión y se encuentra con un lugar íntegramente accesible, como sucedió en los Juegos Olímpicos de la Juventud, no tiene que preocuparse por la comodidad, seguridad y, en algunos casos, tampoco por la autonomía del amigo o familiar al que acompaña, dado que las condiciones permiten una estadía confortable para ambas”, explica Micaela Saavedra, profesora de Educación Física que trabaja con Personas con Discapacidad y, en esta oportunidad, acompañó a su amiga a disfrutar de esta cita deportiva. “Es importante que la accesibilidad edilicia o las adaptaciones sean las adecuadas porque únicamente así lograremos que las personas con movilidad reducida puedan gozar del derecho al esparcimiento y a la recreación, entre otros tantos derechos, en igualdad de condiciones con los demás”, destacó.

 

De eso de trata. De comprender que las posibilidades de disfrute de ninguna manera pueden estar condicionadas a los niveles de accesibilidad de un lugar. Se trata, una vez más, de ponerse en el lugar del otro y tomar consciencia acerca de la necesidad y la importancia de construir entornos accesibles, amigables e inclusivos.